Primavera en Fisterra

Reproducción en lienzo de Primavera en Fisterra, faro de Finisterre. Finisterre fue considerado durante siglos el límite de las tierras conocidas, la frontera del Más Allá, el Fin del Mundo...

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Reproducción en lienzo de Primavera en Fisterra, faro de Finisterre. Finisterre fue considerado durante siglos el límite de las tierras conocidas, la frontera del Más Allá, el Fin del Mundo (de ahí su nombre pesto por los romanos “finis terrae”: fin de la tierra.

La punta es un acantilado en ascensión desde los temidos islotes de O Petonciño y de A Centola hasta el monte de O Facho donde parece que estaba el Ara Solis de la Antigüedad para la celebración de los ritos solares. Tradicionalmente se considera el punto más occidental del continente, aunque en puridad no le corresponda tal título. Hasta aquí se prolonga el Camino de Santiago para los peregrinos que según la tradición queman a la orilla del mar las ropas y comienza el regreso a casa.

Cuando los romanos llegaron a este lugar, presenciaron por primera vez el espectáculo sobrecogedor del sol hundiéndose en las aguas. Encontraron un altar dedicado al astro rey, el Ara Solis, erigido por las tribus celtas de la zona. Diversas fuentes ven un paralelismo directo entre la imagen del sol hundiéndose en el mar, y la hostia y el cáliz del escudo de Galicia. Hoy, una plaza en el pueblo recibe el nombre de Ara Solis.

El faro de cabo Finisterra es muy probablemente el más visitado de Europa así como el más próximo a América. Construido en 1853, a 138 metros sobre el nivel del mar.

Es el faro situado más al oeste de Europa, con una torre octogonal, la casa del farero y una plaza de homenajes ofrendada al general San Martín y a la que se denomina, Plaza de la República Argentina. Es conocido por todos los navegantes del mundo, por su importancia como medio de advertencia de la proximidad de una costa sumamente peligrosa (su luz llega a alcanzar 65 Km de longitud), así como por la fama de traicionera de esta zona marítima

La condición de “fin de la tierra” es también un aliciente para emprender el Camino de Santiago, pues todo viajero desea llegar siempre más allá, hasta el final del camino. El faro de Finisterre es el fin del camino.